viernes, 16 de septiembre de 2011

Para ganar, hay que arriesgar.

-Aguantas, al principio no pasa nada, porque es eso: el principio. Pero sigues aguantando, y aguantando, hasta que llega un día que no puedes más, la paciencia se llena, explota y lo mancha todo, absolutamente todo…
+¿Y de qué lo mancha?
-De dolor… ¡ah!, y de rabia, de mucha rabia.
Yo no sé cómo la gente sabe que está enamorada, pero yo lo sé porque cada noche sueño con la misma persona, cada noche me duermo, y sueño contigo…
+Puede funcionar, pero lo que arriesgas es demasiado…
¿Pero... hay algo mejor que confiar en esta vida, que pensar que puede salir bien? ¿Tentar el destino? ¿Arriesgar? ¿Hacer de una vez por todas lo que deseas...?
Creo que la respuesta está bien clara…

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